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Las directivas europeas ya habían complicado casi universalmente todos los sitios web por la norma GDPR (General Data Protection Regulation) que pretendía defender al usuario del acopio de sus datos personales que alimentan bases de datos, pero las grandes tecnológicas que hacen esto son invulnerables en sus acciones. El resultado fue una molesta ventana popup de entrada en los sitios web, sorprendentemente incluso fuera del ámbito de la Unión Europea.
Ahora otra precautoria medida con amenaza de millonarias multas es lanzada sobre el universo web, otras vez sin tocar a las tecnológicas que se dan el lujo de que sus modelos de IA se excedan y terminen incluso hackeando al FBI, pero perjudicando a los usuarios con estas normas, que se ven doblemente atacados por la posibilidad de ser hackeados por herramientas producidas por las BigTech y después multados por la Unión Europea.
Producto del estado actual de esto en los últimos meses hemos trabajado para incorporar en todos los sitios que es posible, las herramientas de cumplimiento de estas normas, para ponerlas a disposición de nuestros clientes.
En décadas de labor en esta industria hemos enfrentado innumerables inconvenientes para mantener los sitios en permanente funcionamiento y seguros. Hemos probado decenas de proveedores y descartado a la mayoría, para poder brindar a nuestros clientes la mejor ecuación calidad/precio teniendo en cuenta una multiplicidad de factores inimaginable y permanentemente cambiando. Es así que hemos llegado a tener por ejemplo cuatro proveedores de hosting (descartando decenas por incumplimiento de fiabilidad, calidad, exceso de coste, recursos acotados, etc.) y contamos hoy con tres, los que actualmente consideramos los mejores y más adecuados: uno en Montreal, Quebec, Canadá, y dos en Estados Unidos (Dallas, Texas y Tampa, Florida). Entre los factores tenidos en cuenta está el de usar los estándares de la industria (modelos impuestos en todo el mundo, representando casi la mitad de los sitios web de Internet), arquitectura de Comercio Electrónico de alta seguridad (nuestros sitios en Europa cuentan con la seguridad de un sistema en que la transacción con tarjeta se hace entre el comprador y directamente la plataforma del banco, de modo que somos completamente ajenos a los datos de las operaciones). También nuestros sitios web cuentan con módulos de seguridad que hemos reforzado en estos últimos meses. Gracias a esta estrategia nuestros clientes no han perdido un euro de sus ventas en más de 20 años que llevamos trabajando.
Todas las contraseñas se han cambiado, son todas distintas, con más de 20 caracteres que incluyen letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos. Cambiar la entrada característica, que todos recomiendan hacer, no tiene sentido porque luego conduce a un módulo característico que cualquier hacker conoce. Por ello instalamos un módulo de seguridad de última generación que se actualiza frecuentemente y que incluye firewall. Instalamos en todos los sitios módulo de seguridad de cabeceras para frenar cualquier actividad ilícita. Instalamos un módulo escaneador de vulnerabilidades y que genera los informes solicitados por las autoridades, a disposición de nuestros clientes. También un módulo de inspección de código y un módulo de evaluación técnica. Incluimos en el protocolo un programa de actualización de código de nuestros proveedores de software, cada cual especializado en un área diferente.
Seguiremos protegiendo a nuestros clientes como lo hemos hecho durante más de dos décadas, tratando de cuidarlos tanto de malintencionados delincuentes, como malintencionadas empresas, como de normas que aparentan protegerlos.